martes, 7 de mayo de 2013

Cuando ya no pregunte por qué, lo sabré todo


EMILY DICKINSON

(EE.UU., 1830-1886)


Tan lejos de la piedad, como la queja...

Tan lejos de la piedad, como la queja -
tan frío a la palabra -como la piedra -
inconmovible a la revelación
como si mi oficio fuera de hueso -
tan lejos del tiempo -como la historia -
tan cerca de uno mismo -hoy -
como niños, a las bufandas del arco iris -
a la puesta de sol a su juego amarillo
a los párpados en el sepulcro -
¡cuán mudo yace el danzarín -
cuando las revelaciones del color se rompen -
y resplandecen -las mariposas!

Versión de Silvina Ocampo
***
Cuando ya no pregunte por qué, lo sabré todo

Cuando ya no pregunte por qué, lo sabré todo:
sabré por qué cuando termine el tiempo,
Cristo me irá explicando las penas, una a una,
en el aula hermosísima del cielo.

Me maravillaré de su desgracia
y entenderé, por fin, la promesa de Pedro.
Olvidaré esta gota de angustia intolerable,
en que ahora me quemo,
en que ahora me quemo.

En 'Versiones' de Rosario Castellanos, poemas de Emily Dickinson en Poesía no eres tú, FCE.
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1 comentario:

Vera Eikon dijo...

"en que ahora me quemo"...ay....ardorosa Emily..Un abrazo

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char