miércoles, 24 de octubre de 2012

Ahí nomás, a la izquierda agarran la 1 que es de tierra

Tomada de myspace.com
Dos poemas de GERMÁN ARENS
(Río Colorado, Prov. de Río Negro, o en Bahía Blanca, Bs. As., donde reside, Argentina, 1967)

Matuasto

Matuasto
se te pega en la piel
y en pocos segundos
a través de sus patas de cinco dedos
te llena de veneno…
mientras
con la lengua
te lambe con ojos de Condorito.
Matuasto
es un bicho libidinoso,
te seduce con un pañuelo rojo
y después te pasa eL hocico
compulsivamente…
por todos lados.
Matuasto
se procrea
por huevos desovados
y los pone a cada rato
y en cualquier lugar.
Matuasto
es un bicho social y democrático,
sn sus dominios
suele ser electo entre un montón
de matuastos…
eso ni siquiera en el monte lo saben.
Matuasto
no razona pero lastima.
***
Buscábamos la salina
(inédito)

-Por la 22, como quien va para Algarrobo-
nos dijo Almaraz cinco días antes.

-Llegan a Gas del Estado…
ahí nomás, a la izquierda agarran la 1 que es de tierra,
le pegan hasta el km. 52,
la ruta es arenosa
y cruza todo el “Bajo Negro” que le dicen.
A 20 kms. del cruce
hay un bolichito de adobe en medio de un caldenal…
cualquier cosa pregunten.-
nos dijo Almaraz cinco días antes.

En el A.C.A. llenamos el tanque…
por si las moscas.

Al Sprint 79 le abrí el motor en el 98…
cambié los conjuntos
(camisas, pernos, bujes, aros, pistones),
rectifiqué el cigüeñal,
cambié cojinetes de biela y bancada,
le hice cambio de válvulas en la tapa...
después le instalé un equipo de gas.

Lo ando a nafta en las primeras vueltas de motor,
ya tiene 90.000 kms.
y nunca tuve que abrirlo.

No fuma ni pistonea.

Es el auto que religiosamente
me lleva a trabajar todos los días…
el auto con el que agarro la ruta
cada vez que puedo.

Buscábamos la salina.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char