miércoles, 7 de noviembre de 2012

El hondo aire azul, que nada muestra

Philip Larkin, el corazón más triste
(Gran Bretaña, 1922-1985) 


Por Marcelo Cohen
(Fragmentos del posfacio a Ventanas altas de Philip Lakin, Buenos Aires, Gog y Magog, 2010)


“El modernismo y las vanguardias ensancharon progresivamente la grieta entre la obra y el público (…) Larkin, el flemático, creía con más cautela que cuando el poeta pierde contacto con los buscadores de placer literario ha perdido el único público que vale la pena. Pensaba que en la experiencia de las cosas cercanas está el límite y la trascendencia.”

“….escribir un poema, dijo, siempre es un hecho positivo. Y observaba el mundo lo suficiente como para advertir que el mismo deseo que sostenía su trabajo de poeta apuntalaba la capacidad humana de trascender, de distintas formas, la idea de la muerte. "Arboles" el poema … concluye con una invocación:

Y sin embargo incansables, cada mayo
los castillos se desgranan en plena densidad.
Ha muerto un año, parece que dijeran;
empieza, empieza tú también de nuevo.”

(…)

”La tristeza de Larkin es la del que, mientras advierte la fuga del tiempo, celebra los consuelos que enaltecen el presente —el amor, el arte— y los discretos hábitos que obran su retorno: ir a la playa, enterrar a los muertos, visitar a los enfermos, jugar a las cartas, organizar la feria de campo anual, ir al trabajo.”
*** 
Ventanas altas

Cuando veo una parejita e imagino
que él se la coge y ella toma
píldoras o usa un diafragma,
sé que es ese el paraíso

que todo viejo soñó la vida entera:
ataduras y prejuicios desechados
como una cosechadora obsoleta, y los jóvenes
deslizándose sín límites, ladera abajo,

hacia la felicidad. Me pregunto si
cuarenta años atrás, mirándome, alguien
habrá pensado: Eso es vida;
nada de Dios, ni de sudar de noche

pensando en el infierno, ni de ocultar
lo que opinas del pastor. Ese y sus
amigos se deslizarán, maldita sea,
libres como pájaros.
Y de inmediato,

más que en palabras, pienso en ventanas altas:
el cristal en donde cabe el sol y, más allá,
el hondo aire azul, que nada muestra,
y no está en ninguna parte, y es interminable.
  
Trad.: Marcelo Cohen
** 
Versión original:
 High windows

When I see a couple of kids
And guess he's fucking her and she's
Taking pills or wearing a diaphragm,
I know this is paradise

Everyone old has dreamed of all their lives--
Bonds and gestures pushed to one side
Like an outdated combine harvester,
And everyone young going down the long slide

To happiness, endlessly. I wonder if
Anyone looked at me, forty years back,
And thought, That'll be the life;
No God any more, or sweating in the dark

About hell and that, or having to hide
What you think of the priest. He
And his lot will all go down the long slide
Like free bloody birds. And immediately

Rather than words comes the thought of high windows:
The sun-comprehending glass,
And beyond it, the deep blue air, that shows
Nothing, and is nowhere, and is endless.
***
Dinero

Cada tres meses, ¿no?, el dinero me reprocha:
“¿Por qué me dejas aquí donde no sirvo?
Yo soy el sexo y las cosas que no tuviste nunca.
Aún puedes conseguirlos firmando algunos cheques.”

Entonces miro qué hacen los otros con el suyo.
No lo guardan en la almohada, desde luego.
Ya tienen esposa, coche y casa de verano:
alguna relación guarde el dinero con la vida

-la verdad, tienen mucho en común, si uno investiga;
no puedes postergar la juventud hasta que te jubiles,
y por mucho que parte del salario vaya al banco
al cabo no podrás pagarte mucho más que una afeitada.

Escucho el canto del dinero. Es como si mirase
una ciudad de provincias desde largos ventanales:
barriadas, canal, iglesias adornadas y locas
bajo el sol de la tarde. Intensamente triste.
**
Money

Quarterly, is it, money reproaches me:
‘Why do you let me lie here wastefully?
I am all you never had of goods and sex.
You could get them still by writing a few cheques.’

So I look at others, what they do with theirs:
They certainly don’t keep it upstairs.
By now they’ve a second house and car and wife:
Clearly money has something to do with life

- In fact, they’ve a lot in common, if you enquire:
You can’t put off being young until you retire,
And however you bank your screw, the money you save
Won’t in the end buy you more than a shave.

I listen to money singing. It’s like looking down
From long French windows at a provincial town,
The slums, the canal, the churches ornate and mad
In the evening sun. It is intensely sad.
**
Cortesía de Silvina López Medin
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char