miércoles, 16 de enero de 2013

Él no tenía amigos se hizo amigo de todos

W. Kandinsky: Tree. Tomado de littlemailbox.blogspot.com

Otros poemas de GREGORY CORSO
(EE.UU., 1930-2001)

Alquimia

El pájaro de alas azules
   se posa sobre la silla amarilla
–La primavera ha llegado
 ***
Duda acerca de la verdad

En la Musa no existe
hogar para el descanso

El alhajero
está sobre la vereda
  –su espejo roto

Observo y veo
un poeta gastado
–qué dulce-triste
objeto demolido es el hombre poeta

Mi buen corazón dice: “No,
             tonto, es el espejo
          que se ha roto”

A pesar de que la verdad ya no es mi guía
no haré de mentira verdad

Abandoné el alhajero de los poemas
            para siempre
pero al regresar al día siguiente
vi a un chino
     llorando bajo el sol
***
Amigo

Conservar amigos
Ganar amigos
Y hasta recuperar a los amigos perdidos
El no tenía amigos se hizo amigo de todos
Un amigo te dará su vida
Los conocidos nunca pueden hacerse amigos
Algunos amigos quieren ser amigos de todo el mundo
Hay amigos que te alejan de los amigos
¡Los amigos creen en la amistad con una venganza!
Algunos amigos siempre te quieren hacer favores
Algunos quieren llegar siempre CERCA tuyo
No me puedes hacer esto Yo soy tu AMIGO
Mis amigos decía Roosevelt
Seamos amigos dice la U.R.S.S.
El viejo Scrooge conoció la alegría en una navidad sin amigos
¡Leopoldo y Loeb planeando en la noche!
Et tu Brute
Tengo muchos amigos y a veces no soy amigo de nadie
La mayoría de los amigos son varones
Las mujeres prefieren amigos varones
Los amigos saben cuando tienes problemas
¡Es lo que buscan!
***
Cuando niño

Cuando niño
vigilé las escaleras
fui monaguillo
volé los pájaros de Nueva York

Y en el campamento de verano
Besé a la luna
en un barril de lluvia
**
Versiones de Esteban Moore

2 comentarios:

Vera Eikon dijo...

Hermosos todos, Irene. Un abrazo

Irene Gruss dijo...

Gracias, Vera. Mi saludo; Irene

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char