jueves, 4 de abril de 2013

Y aquellos cuartos pintados bostezando vida


JILL BATTSON

(Inglaterra, 1958. Ha vivido en los Estados Unidos; actualmente reside en 
Toronto, Canadá)

Tiempo y marea

Chupando y rasgando
mi seguro hogar
en contracciones me lanza al mundo
cuerpo de agua desde un cuerpo de agua
me expele del mar de la evolución
a un mundo frío del cual ansío regresar
los conejos despellejados y yo
tenemos mucho en común
mis blandos huesos y yo nos impresionamos fácilmente
cuatro secciones de mi cráneo
tan tiernos como cortinas agitadas por el viento
estoy vestida con cintas que me envuelven
pupa refrenada en una tela manchada de sangre
entre la basura de un océano barrido por redes
afortunada de encontrar tierra
cuando otros han besado la fría porcelana
o sofocado en la plástica negrura de la basura
estoy rodeada de los personajes de mi indiferencia
y pecesillos plateados
cuyos cuerpos, excitados y aflautados
aletean contra mi ser forzado
el trauma olvidado
nacimiento con muerte.
***
Otra vez amor

Y así es como ocurre
con un disco herniado
cuando el cuchillo corta a través de la piel suave
profundamente a través de la gruesa musculatura que lo mantiene a uno erguido
en los escondrijos de la estructura ósea paleozoica de la columna vertebral
para extirpar el problema del tamaño de una uva
así también ocurre con el amor
el cuchillo de la emoción, de la necesidad, del deseo
rebana a través del corazón
el centro de todo sentimiento, el mismo punto donde
el duodeno se encuentra con el estómago
o cualquier otro lugar el cuerpo localiza el sentimiento imaginado
el dolor hormigueante, aunque no es dolor
que el amor hace crudo y real
y aquí es donde la uva del descontento se refugia
en alguna parte en la cavidad central del cuerpo
como una semilla que crece con cada palabra cortante
cada mano no sostenida, cada promesa no cumplida
cada noche solitaria
hasta que se encona en todas sus dimensiones
como un anillo de cartílago
haciendo estragos en los nervios
hasta que el cuerpo ya no puede soportar las repercusiones
la creciente disfunción en meses de dolor
esperanza constante de que mañana las cosas mejorarán
en ambos casos
la única salida es la cirugía.
***
Ésta es mi madre ahora

En la calle principal de un pequeño pueblo inglés
ella cierra de golpe la puerta, la bolsa de compras ya no en su falda y a la calle
con una fuerza que es tan anormal, tan inusual
que el resto de la familia se queda muy silenciosa, muy quieta
y pareciera que yo soy la única que respira
saliendo rápidamente para estar sola

ésta es mi madre
después de años con su condición física, de vivir
confinada a una silla de ruedas

cuando llego de regreso en el auto ella trata de atacarme
agitando los brazos, gritando y llorando desde el asiento trasero
ella y yo somos las únicas que respiramos
y yo contengo una ira cercana a la náusea
mientras vamos de vuelta a la casa de mi hermana

donde voy inmediatamente a mi cuarto
espero que venga alguien y diga
está bien
pero nadie lo hace
estoy a punto de decir ¡la puta!
de embutir mi ropa otra vez en la maleta y
abordar el próximo vuelo
a casa
pero algo en mí me dice que si lo dejo
si lo dejo
puedo dar un beso de despedida a mis padres
porque esta grieta impredecible nunca sanará

así es que bajo donde ella está sentada
en una silla de respaldo alto
me arrodillo en el suelo junto a ella
y le digo mira
y le digo mira
y le digo montones de otras cosas
que yo soy la adulta y ella la niña enojada

ésta es mi madre
con cinco años de ira contenida
de dolor, frustración y depresión
y todo está saliendo en una mezcla technicolor
ante mí
capturada en sus palabras arrojadas a mí
están las verdades de lo que no comprendo
no tienen eco en mi hermana medio oculta en el umbral
rebotan en mi mudo padre
que está sentado junto a nosotras
la frustración de él es uno de los dolores reales que la incomoda
tan tangible como la esclerosis múltiple que la ha apartado

ésta es mi madre, vomitando mil penas
cien noches solitarias
a mí, la hija que se fue
unas vacaciones prolongadas de la responsabilidad
mi propia vida no es una elección
me pueden llamar de vuelta
arriesgándome a vivir esa vida prescrita en las novelas de Trollope y Brontë
la hermana menor
hermana solterona, tía soltera

y han pasado tres años cuando recibo el llamado
estoy acostada con un nuevo hombre hasta el mediodía este domingo
pensando cuán magnífico es ser libre
mi hermana, débil por tener que lidiar con la realidad
dice que es peor de lo que piensas, que lo que yo pensaba
y comienza a decirme con una voz que habla mi mente
un vacío que rebota a través de satélites transatlánticos
y sé del dolor que habla
de mi madre y su soledad
los aspectos casi histéricos de su psiquis
es tiempo
una pizca de culpa por esta libertad de la responsabilidad familiar
la presión de quien debo mi vida
ésta es mi madre ahora
y es tiempo.
***
Greg de nuevo sin conclusión

Estoy
todavía preguntándome, un año después
cómo fue tu última noche
mientras caminaba a casa saciada con una cena de cumpleaños
los acontecimientos en las semanas antes de saber

Estoy
deslizando los dedos desnudos sobre tu nombre
en el cementerio Parque Cawthra
sensibilizado al cincel de brillante metal
reflejando mi brazo

Estoy
en tus habitaciones en el estudio
franjas negro alquitrán y brocado dorado
botas de montar vacías de cuero hendido torcido
que echa de menos tu toque

Estoy
mirando fotografías
tú y Gillian cabellos agitados por el viento
dorados hasta el blanco
una persona que no puedo recordar

Estoy
ante tu tumba
banco de mármol negro, cenizas sepultadas bajo
un tatuaje de mariposa evaporada
lectura una dedicatoria a tus manos perfectas

Estoy
buscando una conclusión.
***
Muerte del amado

Demasiado pronto para conocer el potpurrí de dolor
pero las señales están ahí
ese sentimiento atenazador en el hueco de mi corazón
apetito que hace sonar el estómago
el tiempo lo curará
y otros clichés
el tiempo lo hace más real
el tiempo se extiende frente a nosotros
una eternidad para sanar, para olvidar
navaja en el intestino
y aquellos cuartos pintados bostezando vida
el lecho un océano vacío
lo que realmente significa solitario
templo de emulsión de cibacromio ayuda de memoria para instigar
pero la futilidad de la vida brilla
con cada relajación de un baño caliente
cada embrujadora canción de jazz
carencia de la plenitud florecida del vino en la boca
el murmullo del tylenol
el paso de mis manos sobre ti otra vez
pensar en esto
aguijonea la salada reminiscencia de mis ojos
uno de mis brazos desprendido
mi abdomen vacío de todo menos de espacio
constante presión en el pecho
fuiste la parte de mí que lo mantenía todo íntegro
y aquí voy de nuevo
llorando.
**
Traducción de Oscar Aguilera F.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char