martes, 9 de octubre de 2012

Carroña ya sin carne

Tomada de taringa.net
VALERIO MAGRELLI 
(Roma, Italia, 1957)

ECONOMÍA

Ahora hablan los números,
hay poco de qué reírse.
Esta especie de horario ferroviario
habla de convoys que se van
lejos. También de vagones blindados,
si fuera menester, por eso
ponte a un lado
y saludando con la mano sonríe
mientras pasan.
Ahora Sherezade ya no puede hacer nada.
***
SANTO

Ese nombre que acompaña
el día del diario trae
el recuerdo de un cuerpo desgarrado.
Siempre hay un obispo, un mártir o una virgen
que tiñe de sangre sacra el fruto de las
rotativas –no olivas
sino tinta bajo la prensa.
***
PRECIO

Inscripto en el frente del templo,
se despliega en liras y en amplios
frisos de moneda extranjera. Imprenta por imprenta, el papel moneda
sirve para comprar una moneda-papel
cuyo valor mágico vence en veinticuatro horas,
cuando a la medianoche el flamante
vagón de las ultimísimas vuelve
calabaza, noticia averiada,
dinero fuera de curso, papel de desecho,
carcasa de la crónica,
carroña ya sin carne.
**
De Epígrafes para la lectura de un diario, bajo la luna

Traducción de Guillermo Piro

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char