miércoles, 9 de enero de 2013

Un arrebato hacia lo alto, un aleluya perfecto

“De la poesía no esperé nada y fue el lugar que más me devolvió”, afirma Bernardello.
Imagen: Bernardino Avila (copy: Página 12)

NINÍ BERNARDELLO
(Cosquín, provincia de Córdoba, Argentina, 1940. Reside en Río Grande; Tierra del Fuego, Argentina, desde 1981)

Premonitoria

Inconsolable mar escrito, detallado en su
espuma mínima, inconsolable mar atlántico
letra muerta, restringida, orlada.

Un ejército avanza extraviado
en un circuito de hogueras y gritos,
desde Ushuaia un guerrero atormentado
aguarda recostado en su nave.

¿Qué será mi voz entre esas voces
adolescentes?

Nacida entre montañas, mi mano toma
el gesto de las letras grabadas en el aire
y escribe
todavía
toda vida.

(De Malfario, Ediciones Último Reino, Buenos Aires, 1986)
***

De derecha a izquierda
o de arriba abajo
como tablillas de arcilla
cuña que estremece
lo que va fluyendo
sin cesar y cabe
en el hueco de la mano.
La misma que mata
o implora. Pero estoy aquí
decidiendo de abajo arriba
mi escritura azul
llama de la noche encendida.
Así, llama de alcohol,
parpadeo fugaz de la letra
de izquierda a derecha
inversa como una espada
que guarda, o
adversa como una flecha
que se prepara.


(De Puente Aéreo, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 2001)
***

La historia me toca
con su dedo de ceniza
y soy signo, símbolo
cifra que vuela
y se desvela
Por siempre, me digo, será
griega la voz que reza
que imprime en el aire
un dolor de siglos
y aún persiste
en la caída del sol
en la sangre del cielo
Encerrada en el cristal
del hielo mi corazón sueña
se quiebra como un sacramento
ofrecido a esta tierra baldía
plena de lágrimas
de sangre y cenizas
que el pasado trae y revela
como si fuera un último mensaje.
***
Poética

Dimensión oculta
un desparpajo
para seguir hablando.
¡Que sé yo de qué!
Pienso siempre
en un papel de calcar
colocando sobre textos
antiguos, sagrados
Sobre escrituras ajenas
copiarlos y copiarlos
como si fuesen
dibujos de maravillas
quitarle partes
transformando otras
hasta realizar una copia
que no deje vestigio
del original.
***

Una ciudad de cristal blanco
en una niebla de plata y oro
La belleza del frío invernal
gana, en su exceso, un arrebato
hacia lo alto, un aleluya perfecto.

(de Natal, Bajo la Luna Editorial, Buenos Aires, 2011)

2 comentarios:

Vera Eikon dijo...

Geniales!! Gracias por compartir, Irene...

Irene Gruss dijo...

Gracias a vos por pasar; Irene

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char