viernes, 10 de agosto de 2012

Como los desechos anegados de una pasión olvidada


The Return [n.d.]
holograph poem (1 p.)
from Elizabeth Jennings papers


ELIZABETH JENNINGS
(Lincolnshire, Inglaterra, 1926-Oxford, Inglaterra, 2001)

Una sola carne

Y ahora yacen separados, cada uno en su cama,
él con su libro, la luz que lo acompaña hasta
el amanecer,
ella, como una niña, durmiendo con placidez,
soñando su infancia;
y todos los hombres en otro sitio, atentos,
como si esperaran una revelación:
el libro no leído que él sostiene,
los estáticos ojos de ella bajo las sombras.
A la intemperie, como los desechos anegados de una
pasión olvidada,
ambos se tienden lánguidos e impasibles.
Difícilmente volverán a tocarse
y si lo hacen es apenas como una confesión
de sentimientos que ya no tienen, o que poseen
en demasía.
La castidad los reclama, un porvenir
para el cual la totalidad de sus vidas fue sólo
una preparación.
Extrañamente solos, aunque también extrañamente
próximos,
el silencio es apenas una hebra
que sostienen sin tejer, y el tiempo,
liviano como una pluma, los acaricia con dulzura.
¿No lo han advertido?
Estoy hablando de mi padre y de mi madre,
cuyo fuego, ese que antaño me engendró, hoy yace enfriado.

Armando Roa, Covers, 36 poetas en lengua inglesa, Uqbar Editores,
Santiago de Chile, 2010
***
Tributo

A veces el gran poema se inclina sobre la hoja
y el mundo entero parece cercano, una cosa simple
Luego todas las artes de la mente y la mano se involucran
para hacer a la sombra tangible. Oh, blanca
como el silencio es la hoja donde las palabras cantarán
y donde todas las sombras se volverán luz.

Después, nadie más es necesario.
El poema es tan suficiente que me une
al mundo que pareciera demasiado distante para ser tomado cuando
las imágenes no alcanzan y las palabras son discursos incoherentes:
En esos momentos la claridad aparece en vos,
tu mente retiene significados que mi mente puede alcanzar

¿Sos remoto entonces, cuando las palabras cobran sentido
con una fina arrogancia dentro del poema?
¿Guardarán ellas todo lo que está alrededor de mi corazón,
inclusive a vos, mi prueba de vida y medida?
No, para vos es ese lugar donde los poemas hallan espacio,
la alta y abundante sombra sobre mi hoja.

Versión de Marina Kohon

***
Mudanzas

Pronto estará de nuevo la casa llena,
Se habrán llevado nuestras cajas,
Desnudos están los muros, dejamos
Apenas rectángulos donde los cuadros.
Se asienta el polvo y campa ahora
Por los lugares en que nos movíamos.

Y aunque nos alegra marcharnos
Queremos dejar un rastro tras nosotros,
Algo no tan poderoso como un fantasma
Pero que cierta parte de nosotros les recuerde
A los nuevos inquilinos a los que no conocemos
Que no se resigna la vieja casa

Ni al viento ni al polvo ni al espacio
Vacío donde estaban los muebles.
Queremos embellecer viejos estantes
Y asustar a los nuevos propietarios
Y olvidamos que se alegrarán,
Al encontrar en los estantes rastros
De nuestro propio pasado, ya que temen,
Como nosotros, un espacio sin inquilino.

Traducción José Luis Justes Amador
***

The Return
    I am afraid
    Of coming back to what we christen life.
    I have been ill, they say, but now am safe
    To be loosed in the loud
    Cities and trains and roads.
    I do not know
    If I am really cured;
    I only know I love some people more,
    Some people less,
    That I have learned of cruelty,
    And of kindness.
    My work is making verse;
    At times it comes
    Into these packed but lonely rooms,
    Sometimes I'm sure I'm worse,
    That I have not traced back the real sickness.
    Yet I (I think) no longer wish to die:
    Strange that desires to love now make me cry.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char