viernes, 21 de septiembre de 2012

Y en un ahora que nunca será entonces


Dos poemas inéditos de DARÍO ROJO
(Eduardo Castex, La Pampa, Argentina, 1964)

Paul Cézanne - Naturaleza muerta con Cupido

De La Sexta armonía


Estar feliz y libre de toda preocupación es la primera armonía. Tener un ánimo favorable a una rápida captación es la segunda armonía. Un clima agradable con la correcta dosis de humedad en el aire es la tercera armonía. Una perfecta correspondencia entre el papel y la tinta es la cuarta armonía. Un repentino, espontáneo deseo de escribir es la quinta armonía.

Jiang Kui
Tratado de caligrafía (Shu pu)

Primera parte
(Fragmento)

En otra imagen fingía la sonrisa 

porque en verdad era feliz
y esa voluntad de costumbre
y fortaleza hoy se transforma

en pescado congelado, en plato
de amor y suprema generosidad,
la superficie plateada

convertida en campos de trigo
aunque cada día somos menos
los que se han de alimentar.

Y en la cápsula de la sexta armonía

también la otra sustancia, la que hace
que un topo vaya del exterior al exterior.
Flotando

junto a sus aceitosos parpados
que se desentienden
de la buena nueva. Sustancia:

parte y perfil. Alejado de todo
el hielo y cercana a la naturaleza
del mecanismo, necesidad

de los principios físicos
para mantener el impulso del ciclista.
¡Levanta, pues, la orgiástica

nube de acero que en microscópica
esfera se concentra!
Entrégate al lugar donde nada

hay por hacer, núcleo del supremo
benefactor, y así, de este modo
podría conducirse por el infierno

de los simios sin necesidad
de llevar una doncella de la mano,

“por la mano su destino sella
por el simio y la doncella
distinto infierno que no cesa.”
***
Encerrado en un auto inmóvil

los futuros colones lustran las armas
con la que construirán su nuevo mundo
con todo lo que no puede verse

durante el día, su boato en la
imposibilidad del vacío del corazón

imposibilidad de cerrar la cápsula
imposibilidad de manipular sustancias
imposibilidad de incorporar recuerdos.
***
Segunda parte
(Fragmento)

En efecto: por motivos regulares

como los del plato y la fruta que no servirán
para rey mago o camello del desierto
se creó la necesidad de transformar

esa ciudad en una cámara oscura:
de brea teñidos la totalidad de los árboles

y las paredes relucientes
para que invertido el exterior

brinde su reflejo. En tanto,
la culpa por las especies extinguidas

se diluía organizándose en un ariete
evanescente que en las futuras ruinas
derrocaría el objetivo del instituto:

la humana condición.
Y en un ahora que nunca será entonces

vértebras de lo que está dormido
deterioran la oxidada felicidad
de una cápsula lunar en una caja de pastillas.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char