domingo, 17 de junio de 2012

Quién da más por este celo


El que habla. Tomada de enlapiznegro.com

OSCAR CASTELO
(Neuquén, Argentina. S/d)

Resort

Se busca sin aviso tecnología industrial
De punta
En boca
De pozo
Barreminas, anti doping
Casquete de acero lastimado
Recoge la lengua del miedo
Por entrepierna de cosmética automática.
***
Nadie

Lija de puño y letra gastada
Sobre la herida caliente.
Apreta el lóbulo derecho en la quijada
Maniobra de pulido.
Después solo lágrimas
Empapelando el muro.
***
Al final

Se ajusta las manos con las canillas
Al chorrearse de apremios
Sobre un lomo de encaje prometido
Queda abierta la subasta
Quién da más por este celo
Por esta mugre
Por este miedo.
***
TALÓN DE ENTREGA

La tarde como invierno. El fuego encendido. Música, por momentos llueve.
Penumbra y algunos quejidos de la madera. No se sabe si provienen del fuego, del agua o del viento. Hay rumores en los encastres y en los ángulos. Entre las telarañas. En el piso de parquet o en la muralla de lajas de la chimenea.
La puerta entreabierta parece despejada justo en el momento en que la casa se desplaza.
Al dorso se lee: devolver al remitente.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char