jueves, 5 de julio de 2012

El poema está en el futuro cercano


KATHLEEN JESSIE RAINE 
(Londres, Inglaterra, 1908-2003)

Invocación

Hay un poema en la senda,
hay un poema que me circunda,
el poema está en el futuro cercano,
el poema está en el éter,
encima de las brumas de la atmósfera
oscila; es un espíritu
y yo lo haré encarnar.

Que sude mi cuerpo,
que las serpientes atormenten mi pecho,
que estén ciegos mis ojos, mis oídos sordos, mis manos enloquecidas,
mi boca reseca, mi útero cortado,
mi vientre acuchillado, mi espalda azotada,
mi lengua desgarrada como una lonja de cuero,
que se inserten en mis pechos las piedras de granizo,
que yo esté decapitada,

si tan sólo mis labios pueden hablar,
si tan sólo dios puede acudir.

Traducción: Silvina Ocampo
***
En el reino de Paralda
IV


Rauda nube manando sobre la colina del norte,
Un momento oscura, luego desvaneciéndose
Para ascender en palpitante multitud
de alas, volviendo a girar, regresando, derramándose
En corriente de invisible viento, condensando
En negro núcleo para estallar de nuevo
En humo de vuelo llevada por el viento, alzado
Polvo movido por la voluntad
De un alma sola en incontable alegría, y yo
el contemplador me elevo con su elevarse, me vierto
con la nube en descenso de los vivos, leída en el cielo del ocaso
La palabra sin fin que ellos deletrean: deleite.

Versión de Clara Janés
***
Pensaba escribir un poema distinto...

Pensaba escribir un poema distinto,
Pero al detenerme un momento en el jardín lleno de maleza,
Capté de pronto el paraíso descendiendo en el sol de la mañana
Que se filtraba por las hojas,
Iluminando el parco suelo londinense, tocando con verde
Transparencia las células de la vida.
El mirlo bajó de un salto, el petirrojo y el gorrión acudieron
Y el zorzal, cuyo nido se esconde
Por ahí, estará, sin duda, entre los edificios invasores
Cuyos muros se aproximan,
Mas para los pájaros del jardín, desde una manguera,
Inagotables aguas vivas llenan un pilón de piedra.
Pienso que pronto será hora
De volver a casa, a las labores del día.
Pero aquí el tiempo no va ni viene.
Los pájaros no huyen a toda prisa, su día
No empieza ni acaba.
¿Por qué no puedo quedarme? Por qué dejar
El aquí, donde es siempre,
Y el tiempo sólo nos conduce lejos
De este oculto siempre-presente sencillo lugar.

Versión de Clara Janés
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char