domingo, 20 de mayo de 2012

Oficio de las máscaras absurdas; pero tan humanas




Otros poemas de JACOBO FIJMAN
(Uriff, Besarabia, actual Moldova, 1898-Buenos Aires, Argentina, 1970)

"El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad."


Poema V

Yo estaba muerto bajo los grandes soles, bajo
los grandes soles fríos.
A través de mi llanto
oigo el agrio sudor de la precocidad.
Yo vuelvo sobre un musgo
y las ciudades crecen a la aventura hasta la noche
del estupor.
Miseria.
Dios pesa.
Me llaman vientos de mar.
Van y vienen en grandes cambios; se alargan en
saltos irritados
que apagan mi temblor, que exasperan los sueños.
Jamás podré seguir.
Yo me veo colgado como un cristo amarillo sobre
los vidrios pálidos del mundo
***
Canción con algo de canción y soledad y yermo

Ay de la muerte en luz y las cosas dobladas
del árbol y los días.
Las manos tristes hablan desoladas:
y se van y se vienen las umbrías.
Anoche las majadas
se fueron a las rías.

Fontanero de nervios volvemos a la tarde
con las manos más puras y los sueños más lentos
en los nombres concéntricos del nombre en el alarde
donde el recuerdo vive los mágicos acentos.

Ay de la muerte en luz y las cosas dobladas
del árbol y los ríos.
***
Canto del cisne

Demencia:
el camino más alto y más desierto.
Oficio de las máscaras absurdas; pero tan humanas.
Roncan los extravíos;
tosen las muecas
y descargan sus golpes
afónicas lamentaciones.
Semblantes inflamados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto.
Se erizan los cabellos del espanto.
La mucha luz alaba su inocencia.
El patio del hospicio es como un banco
a lo largo del muro.
Cuerdas de los silencios más eternos.
Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.
¿A quién llamar?
¿A quién llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?
Se acerca Dios en pilchas de loquero,
y ahorca mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas;
y mi canto se enrosca en el desierto.
¡Piedad!
***
Puerto


Amanecer de invierno.
Un puerto.
Ha roto su órbita un silbato
sobre los hombros de la bruma.
Lamentación del mar
y cobres de los horizontes.
Se contraen las torres silenciosas;
beben las calles gritos
en sus campanas.
En las piedras
quiere tallarse el viento.
***
Política beata del sentido y la gloriosa mente en la pobreza.... 
I

Para el amor la rosa y la pobreza
y en el corazón el uno de la espada
sobre casta piedad y don de ciencia
gloria de ver el uno de la gloria
y en el amor pobreza de la rosa.
Está el amor en muerte y occidente,
sea la rosa y sea la pobreza;
sea el amor la rosa y la pobreza.
La tierra es seca y clama con la rosa;
para el amor la tierra de la rosa;
amor, amor de sor pobreza y rosa;
ya la unidad del uno amor de rosa.
**
II

Para el amor lugar de siete espadas.
Hubo el amor, la rosa y la pobreza;
hubo el impar y par de toda rosa
La rosa del amor en lumbre y tarde,
y en el amor la tarde de la rosa.
Más han sido el amor y los gemidos;
más han sido la sangre y las espadas.
**
III

Está la longitud pobre de gloria,
gloria de sor, de esposa y de amiga.
Que diga el uno en unidad de gloria
y el uno de su ver vea la gloria,
gloria de ver el uno de la gloria
por numerosa equinoccial pobreza
piedad en el impar y par de rosa.
Para el amor de casto entendimiento
cante el amor por lumbre en la pobreza,
gusto de serafín, sabor de vino
y occidente de nombres y de muerte.
**
IV

Para el amor lugar de siete espadas
uno del cual de rosa y de pobreza,
cual del fuego y amor de la pobreza.
y al cual la cualidad de la pobreza.
y al cual la cualidad de la pobreza,
cual del uno del seco y de la rosa.
la sequedad seráfica del mundo.
Está el amor en muerte y occidente,
y en séptimo lugar de las espadas.
**
V

Sea el sabor del número en la rosa.
sea la rosa en número y medida,
y el peso de la rosa en la pobreza.
Gloria de longitud en la pobreza,
gloria de latitud en la pobreza,
profundidad de gloria y de pobreza,
y altura de la gloria y la pobreza
Con par de rosa y el impar de rosa
por el impar de rosa par de rosa
gemido del gemir de la pobreza.
**
VI

Está el amor en muerte y occidente,
y en la amorosa lumbre de la espada:
pasión del uno en la unidad de rosa.
La tierra es seca y clama con la rosa:
rosa de rosa, clama la pobreza;
rosa de sor y longitud de rosa
clama la longitud de la pobreza;
rosa de esposa y latitud de rosa,
rosa de latitud, rosa de rosa;
clama la rosa en latitud de rosa
rosa de esposa, amiga de la esposa,
profundidad amiga de la rosa
clama la rosa altura de la rosa.
**
VII

Uno en verdad y bueno dio pobreza,
para el amor el uno de la rosa,
y el uno del amor para la rosa.
Para el amor la tierra de la rosa
y el humilde cordón de la pobreza;
donde de amor para el amor divino.
Para el amor el agua de la rosa,
donde de sor y cual de la pobreza;
para el amor el aire de la rosa,
para el amor el fuego de la rosa,
**
VIII

Trino es el uno, y el amor, la rosa,
uno de sor, y el uno de la esposa,
por el amor del uno de la amiga.
Tres rosas del amor para el amado,
la terrosa llanura de la tarde
de casta sequedad y luz rompida;*
tres rosas de amor para la amada,
casta piedad y don de la pobreza.
**
IX

Quiero tocar tocando pan y vino
pobreza en uno del amor de rosa;
cuyo pan es el cuerpo de la gloria,
cuyo vino es la sangre de la gloria.
Vea la gloria el vino y la pobreza;
vea el amor la rosa y la pobreza.
En el seso amoroso la pobreza
cuando de amor en cuando de la rosa
cuando de tierra de pobreza y rosa
uno beato y trino de la gloria;
cuando de son y amor en el oído,
cuando de son y trío de la rosa
para el amor lugar de siete espadas;
para el amor la rosa y la pobreza.
**
*sic en el original.
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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char