sábado, 24 de noviembre de 2012

No puedo decir el fin


Otros poemas de MURIEL RUKEYSER
(EE.UU., 1913-1941)


BALADA DE NARANJA Y UVA


Después de terminar tu trabajo
despues de que te hiciste el día
después de haber leído tus lecturas
y escrito tu opinión--
vas hasta el puesto de panchos
de la otra cuadra, cruzando,
en una tarde abrasadora de East Harlem, siglo XX.

Casi todas las ventanas están tapiadas,
las ratas salen corriendo de una bolsa--
del garage miserable asoma
un Cadillac largo y lustroso;
en la puerta del centro de adicciones
hay un hombre que quisiera romperte la espalda.
Pero también una mujer morena con una nenita de rosado y rosa.

Salchichas salchichas crepitan en el asador
donde el panchero se inclina--
en la barra no hay nada más
que las dos máquinas de siempre:
la de uva, vacía. Y la de naranja, vacía.
Yo, enfrente, entre las dos.
Pasa un negrito, mira los panchos y sigue caminando.

Miro al hombre mientras se para y vuelca
en esa forma familiar
violeta intenso en la que dice NARANJA
anaranjado en la que dice UVA,
el jugo de uva en la máquina que dice NARANJA
y el de naranja en la que dice UVA.
Una sola palabra grande y clara, inconfundible,
en cada máquina.

Le pregunto: ¿cómo podemos seguir leyendo
y encontrarle sentido a lo que leemos?--
¿Cómo pueden escribir ellos, los chicos de enfrente,
y creer en lo que escriben
mientras ud. sigue poniendo uva donde dice NARANJA
y naranja donde dice UVA--?
(¿Cómo vamos a creer en lo que leemos y escribimos y escuchamos y decimos y hacemos?)

Él mira las dos máquinas y sonríe
se encoge de hombros y sonríe y sigue cargándolas.
Podría tratarse de violencia y no-violencia
podrían ser blanco y negro, hombres y mujeres
podría ser guerra y paz o cualquier
sistema binario, amor y odio, amigo y enemigo.
Sí y no, ser y no-ser, lo que hacemos y lo que no hacemos.

En una esquina de East Harlem
un basural, lecturas, una sonrisa enorme, violación,
olvido, una calle que hierve de crímenes,
miseria y esperanza marchita,
un hombre sigue poniendo uva donde dice NARANJA
y naranja donde dice UVA,
poniendo naranja en UVA y uva en NARANJA para siempre.

Versión: Sandra Toro
***

ELEGÍA EN GOZO
[fragmento]

Contamos principios: para la piel y la respuesta,
o la mirada, el lago en el ojo que conoce,
para la desesperación que corre por los más anchos ríos,
nube de casa; y también el árbol verde de la gracia,
todo en la hoja, en el amor que nos da a nosotros mismos.

La palabra de alimento pasa por las mujeres,
soldados y huertos enraizados en constelaciones,
torres blancas, ojos de niños:
que en tiempos de guerra dicen ¿Qué daremos de comer?
No puedo decir el fin.

Alentá principios, alentemos principios.
No todas las cosas son benditas, pero sí
son benditas las semillas de todas las cosas.
La bendición está en la semilla.

Este momento, esta semilla, esta ola del mar, esta mirada, este
     instante de amor.
Años sobre guerras y un imaginarse la paz. O el viaje de expiación
hacia la paz que es tantos deseos que arden juntos,
vida pura y fiera, la casa donde tantos habitan.
Amor que nos da a nosotros mismos, en el mundo por todos
     conocido
nuevas técnicas para curar las heridas,
y el desconocido mundo. Una vida, o las estrellas navegantes.

Traducción de G.A. Chaves, 2011.

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char