jueves, 23 de noviembre de 2017

¿Vieron el barco?, preguntamos

Jorge Aulicino

(Buenos Aires, Argentina, 1949)

Sin novedad
a Guillermo Boido


Hace años no hay noticias del barco ballenero
En los boliches de la costa
acariciando los pechos de nailon de las putas
escuchamos el ruido de la lluvia
sus cascabeles fúnebres
su cubilete que suena
como los huesos de la muerte


Los que vienen del mar
tienen brazos tristes de viejos trapecistas
¿Vieron el barco?, preguntamos
Ustedes vienen del mar
¿vieron nuestro barco ballenero?
No nos dejen morir
a varios ya se nos cayeron los dedos


Los que vienen del mar tienen nucas azules
perdieron la piel en algún puerto
matan a las mujeres
después de amarlas en silencio
se emborrachan y mueren a las tres de la tarde

No saben nada del barco ballenero.




De Vuelo bajo, Ediciones El Escarabajo de Oro, Buenos Aires, 1974.
en Estación Finlandia, Poemas reunidos 1974-2011, Bajo la luna, Poesía, Buenos Aires, 2012.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Y el amor, ah el amor

GRACIELA CROS
(Carlos Casares, Provincia de Buenos Aires, 1945. Reside hace tiempo en Bariloche, Río Negro, Argentina)

Pampa de Huenuleo

¿Hay sol ahí en Pampa de Huenuleo?
¿Hay sol ahí en Pampa de Huenuleo
o sólo hay frío, hielo y muerte?

¿Hay sol ahí
o hay mujeres arrojadas al descampado,
asesinadas, violadas, comidas por los perros?

Desaparecen mujeres
cerca de uno.

En Arrayanes, Frutillar, Malvinas,
San Francisco, Omega, Pilar,
en Nahuel Hue, Mutisias,
El Maitén,
en los barrios,
diagnostican.

¿Y más allá de Pampa de Huenuleo,
en Jacobacci, Lipetrén, La Lipela,
en Mamuel Choique, Pichi Leufu, Comallo,
en Cuesta del Ternero, Somuncura,
Ñorquinco?

¿Más allá de Pampa de Huenuleo,
en la Línea Sur,
también
diagnostican?

¿En Maquinchao, El Foyel, Los Repollos,
Blancura Centro, Los Menucos,
lejos de Pampa de Huenuleo,
diagnostican?

Y desaparecen,
desaparecen cerca de uno.

¿Los niños
que también desaparecen
duermen
en panteones del cementerio?
¿En garitas oscuras?
¿Ahí sueñan?
¿Ahí hay que buscarlos
vivos o muertos?

¿Hay sol en Pampa de Huenuleo
o sólo hay panteones,
garitas, frío, hielo y muerte?
¿Hay sol
o hay panteones para dormir
morir en el cementerio?

Micaela, Natalia, Ruth,
mujeres madres de Agustín,
Braian, Matías, Gilda, David, Lucía,
hijas de Ramón, Carmen, José, Teresa.
Hijos que ya no verán crecer.
Padres que ya no verán morir.

¿Hay sol ahí donde están
en el descampado?

Desaparecen cerca de uno.
¿Pueden desaparecer tantas mujeres cerca de uno?

¿Con el cuerpo molido a patadas,
ahorcadas y colgadas de una soga,
quemadas en el fuego de un incendio,
heridas de bala o arma blanca,
violadas, violentadas,
solas en Pampa de Huenuleo?

Oyarzo, Painefil, Muñoz, Bastidas,
Sepúlveda, Gatica, Cheuquepán,
Meliñanco,  Huenchul,
¿ustedes también desaparecen cerca de uno?

¿Bajo el sol en Pampa de Huenuleo?
¿O bajo el frío, hielo y muerte en Pampa de Huenuleo?

A modo de diagnóstico del estado de la ciudad las autoridades hablan de violencia familiar, desprotección infantil, desempleo, subalimentación de las madres, embarazos adolescentes, chicos solos en sus hogares. Insisten hay violencia de género, falta de trabajo, ancianos solos; faltan servicios básicos, agua potable, cloacas, gas. Reiteran: violaciones en el seno familiar, abuso infantil, maltrato y muerte de mujeres y menores por golpes; niños y adultos mayores durmiendo en panteones del cementerio. Así se suman al diagnóstico, al diagnóstico del organismo, al diagnóstico del organismo en el marco del proceso, al diagnóstico del organismo en el marco del proceso de elaboración, al diagnóstico del organismo en el marco del proceso de elaboración del plan estratégico, al diagnóstico del organismo en el marco del proceso de elaboración del plan estratégico para el crecimiento, al diagnóstico del organismo en el marco del proceso de elaboración del plan estratégico para el crecimiento de la ciudad. Finalizan diciendo: No queremos crear falsas expectativas.
Bajo el sol desaparecen en Pampa de Huenuleo.
Bajo el frío, el hielo de la muerte
desaparecen
en Pampa de Huenuleo.
***

Fin de semana con muertos en la ciudad.
Accidentes de auto, choques, vuelcos,
grescas vecinales, ataques de pandillas,
crímenes pasionales, suicidios inesperados
y otros decesos inclasificables.

Y yo
compro una planta de flores rojas.

Alegría de Nueva Guinea,
me dice la vendedora, así se llama.

Entonces voy al mapa para ver
dónde queda exactamente ese lugar.

Lejos, al norte de Australia,
es la segunda isla más grande del mundo
y está dividida en mitades casi iguales.
Una es independiente y la otra Indonesia.

Pienso en cómo una Alegría de Nueva Guinea,
su extremo confín,
viene conmigo en este auto rumbo a casa,
una Alegría de Nueva Guinea
y el amor, ah el amor,
encabeza la lista de muertos
este fin de semana en la ciudad.

De Pampa de Huenuleo. Ediciones en Danza, 2017.

martes, 21 de noviembre de 2017

¿Qué se hizo de mis camaradas astrónom@s?



ALBERTO SZPUNBERG
(Buenos Aires, Argentina, 1940)

5
La habitante entró así en el corazón de la nieve
y sus huellas descalzas quedaron grabadas
como las corcheas de un pentagrama mudo:
a punto de embestir contra sí mismo,
bramó un torbellino de esquirlas de hielo.
y hasta el viento, erizado se contuvo.
A orillas del mar que va y viene, ensimismado,
como un león cansino, aburrido, vegetariano,
el chillido de los buitres crujió hasta el llanto.
**
20
-¿Qué se hizo de mis camaradas astrónom@s?
-¿Aún observan arrobad@s desde la roja muralla?

Cuando la tarde se apaga contra los ladrillos,
ellos recuerdan una bandera que ya no flamea:
parpadean, se les cierran los ojos, casi sueñan
con un cometa que escribe sus nombres en el cielo.
la habitante mira a lo alto y descifra el mensaje:
la niña que desfila por la mañana en el koljoz
de noche se cubre con la frazada y oye pasos.
**
41. 
Ella se sienta en una de las mesas de la vereda y el saludo es un pájaro asustado entre sus manos. Churyúmov y Guerasimenko, en cambio, sonríen en un gesto sólo perceptible para esos hombres que, con sus faldones largos, doblan la esquina y se distribuyen en la calle según lo establecido. 


De La habitante del cometa 67/P Churyúmov–Gueramisenko Ed. Lamás Médula, 2017

lunes, 20 de noviembre de 2017

Insignificancias, rastros de un grito viejo

ELENA ANNÍBALI

(Oncativo, Córdoba, Argentina, 1978)

Se deshace, en agua, la niebla

¿así, mi palabra?
¿así la boca desdentada
la antigua boca oscura
hacia donde toda lumbre de mí
apunta?

lumbre, ramita prendida,
palito de estrella
para el río hormigueante
de la noche?

¿te alcanzó el cuerpo, el grito,
los faros del auto,
el conocimiento de la sangre y los caminos
para entrar a la cueva y decir
Aquí el hombre
Aquí la mano del hombre
Aquí el desespero de ver?

¿entraste?

chiquito, agachado, siendo
de a ratos
mono ángel lagarto

pero
entraste?

te esperaban tus muertos
tu Eurídice
los carteles equívocos
el seco parloteo de tus sueños?

tus sueños
con su encendida serpiente
con las ruinas del dios de tus ideas
el pasto quemado, la leche
del tiempo derramado
en el azul del azul?

pero
entraste?

como si nada, empuñando
por toda llave la niebla
la ceguera, corrompido porque
el habla precede al habla en la mentira
el engaño?

qué ha sido la poesía sino
una larga pregunta, desgarro?

nacemos a ella como la húmeda cría para las hambres
del tigre

insignificancias, rastros de un grito viejo,
eco de las luces que emanan
los pantanos

¿y qué viste allí, más
que el contorno del cuerpo
viniendo de la noche
a la noche?

cuerpo solito, imperfección
de la imagen
gólem

no se puede abrir una puerta

no se puede abrir una ventana
sin pagar el precio
**
[ …AHÍ LES DEJO ESO… ]

Ahí les dejo eso, porque hay que soltar, dicen
el oscuro trapo de la dicha
ir hacia dónde, mirar, perder,
ser perdido, olvidado,
traicionado, a veces

también
morder la pena
esta casa, verás, estuvo llena de fe
la llenaron de ruido las palomas
sentó sus manos la virgencita celeste
a veces
me dijo cosas o yo
le dije, pidiéndole, no sé
naderías
me fue dado, a veces, sí, también,
el mendrugo del alma, y todo
pareció estar bien
sonreír
ser fresco
pero después, ah, el después
no viene con constancia la dicha
es un pez pequeñísimo de mil ojos, la dicha,
y nada el mar
lo nada, y sabe, y mira mira mira
tu sola mano ansiosa y pobrecita
buscándolo y buscándolo
en la azul eternidad del tiempo
verás al pececito una vez, dos veces,
su iridiscente reflejo, su ser pez entre
los peces, lo verás ir
aquí para allá, comer
las mariposas, llenarse los mil ojos
de sol, romper
el duro y salado oleaje
muy a veces, en sueños, su rosada carne
su pacífica carne
aleteará cerca de tu corazón
pero luego llegará la fiebre
la podredumbre de la fiebre
y el después del después
y tendrás la sed, la sed que no sacia el agüita salada
del mar interminable
tendrás la gran sed
la fiebre

(De Curva de remanso, caballo negro editora, 2017)

sábado, 18 de noviembre de 2017

Los cerdos no leen en la mesa, querida

DYLAN THOMAS 

(Swansea, Gales, 1914-Nueva York, EE.UU., 1953) 

EN MI OFICIO U HOSCO ARTE 

En mi oficio u hosco arte
ejercido en la noche en calma
cuando sólo rabia la luna
y los amantes descansan
con sus penas en los brazos,
trabajo a la luz cantora
no por ambición ni pan
lucimiento o simpatías
en los escenarios de marfil
sino por el común salario
de su recóndito corazón.
No para los soberbios aparte
de la rabiosa luna escribo
en estas páginas rociadas
por las espumas del mar
ni para los encumbrados
muertos con sus ruiseñores y salmos
sino para los amantes, sus brazos
abarcando las penas de los siglos,
que no elogian ni pagan ni
hacen caso de mi oficio o arte.

Traducción de Esteban Pujols
**
Negativa a lamentar la muerte por fuego de una niña en Londres

Nunca antes de que el hombre creara
pájaro bestia y flor
y toda la humillante oscuridad
diga silenciosa la manifestación de la última luz naciente
y la hora quieta
llegue desde el mar cabalgando en su montura,

y yo deba entrar nuevamente en la circular
Zion de la gota de agua
y en la sinagoga de la espiga de maíz
he de dejar un rezo a la sombra de un sonido
o sembraré mi grano de sal
en el más recóndito valle de arpillera antes que lamentar

la majestad y la inflamada muerte de la niña.
No mataré
su humana partida con una grave verdad
ni blasfemaré sobre las estaciones del aliento
con una postrera
elegía de inocencia y juventud.

En la profundidad, junto a los primeros muertos, yace la hija de Londres
vestida por los viejos amigos,
los granos sin edad, las oscuras venas de su madre,
oculta bajo el agua sin duelo
del cabalgante Támesis.
Después de la primera muerte, no hay otra.

Versión de Silvia Camerotto
***
Correspondencia
a Ruth Wynn Owen
 “¿En qué consiste una buena carta en realidad? ¿Dejar ahí un poquito de uno mismo para que lo lea otra persona que lo desea? ¿Ser […] tan natural que hasta las propias palabras se sonrojen?”
**
"Estoy profundamente  en desacuerdo con el credo surrealista. No me importa de donde las imágenes de un poema son traídas: puedes traerlas, si así lo deseas, del mar más profundo de tu recóndito ser, pero antes de que lleguen al papel, ellas deben pasar por todo el proceso racional del intelecto.” Dylan Thomas
**
El bosque lácteo
(Fragmento)

(…)

———-VOZ PRIMERA En la intimidad del comedor oscuro de la Casa del Colegio, lleno de polvo y resonante como un comedor en una cripta, el señor y la señora Pugh están callados ante un pastel de carne fría y gris. El señor Pugh lee, mientras se mete para dentro la carne amortajada, las Vidas de los Grandes Envenenadores. Ha forrado el libro con papel de embalar. Furtivamente, mientras mastica concienzudamente, espía de reojo a la señora Pugh, la envenena con la mirada, luego continúa leyendo. Subraya ciertos pasajes y sonríe en secreto.

———-SEÑORA PUGH
Las personas educadas no leen en la mesa,

———-VOZ PRIMERA
dice la señora Pugh. Se traga una tableta digestiva tan grande como una píldora para caballos, haciéndola bajar con el agua turbia de la sopa de guisantes.

[Pausa]

———-SEÑORA PUGH
Algunas personas se educaron en las pocilgas.

———-SEÑOR PUGH
Los cerdos no leen en la mesa, querida.

———-VOZ PRIMERA
Amargamente saca el polvo a la vinagrera rajada. El polvo se posa sobre el pastel como una fina lluvia de mosquitos.

———-SEÑOR PUGH
Los cerdos no pueden leer, querida mía.

———-SEÑORA PUGH
Yo sé de uno que puede.

———-VOZ PRIMERA
Solo en el silbante laboratorio de sus deseos, el señor Pugh trasiega entre cubetas y botellas maléficas, camina de puntillas entre bosques de hierbas mortíferas, la agonía bailando en sus crisoles, y prepara especialmente para la señora Pugh una papilla venenosa desconocida para los toxicólogos que la escaldará y se deslizará como una víbora por el interior de su cuerpo hasta que las orejas le caigan como higos, se le inflen los dedos de los pies y se le vuelvan negros como los globos, y el vapor salga aullando por su ombligo.

———-SEÑOR PUGH
Tu eres la que lo sabes mejor, querida,

———-VOZ PRIMERA
dice el señor Pugh, y rápido como el rayo la sumerge en la sopa de rata.

———-SEÑORA PUGH
¿Qué es ese libro que tienes al lado del comedero, señor Pugh?

———-SEÑOR PUGH
Es una obra teológica, querida mía, Vidas de los Grandes Santos.

———-VOZ PRIMERA
La señora Pugh sonríe. Un carámbano se forma en el aire frío del comedor-cripta.

———-SEÑORA PUGH
Esta mañana te he visto hablando con una santa. Santa Polly Garter. Ayer por la noche fue mártir otra vez. La señora Organ Morgan la vio con el señor Waldo.

———-SEÑORA ORGAN MORGAN
Y cuando me vieron hicieron ver que buscaban nidos,

———-VOZ SEGUNDA
dice la señora Organ Morgan a su marido, con la boca llena de peces como la de un pelicano.

———-SEÑORA ORGAN MORGAN
Pero nadie va a buscar nidos con camiseta y calzoncillos largos, me dije a mi misma, como los que llevaba el señor Waldo, y con el vestido casi en la cabeza como lo llevaba  Polly Garter. Ah, no me enredaron, no.

———-VOZ SEGUNDA
Un buen trago de pájaro, y la pelaya ha desaparecido. Se lame los labios y vuelve a pinchar.

———-SEÑORA ORGAN MORGAN
Y cuando piensas en todas aquellas criaturas que tiene, todo lo que  puedo decir es que más le valdría dejar de buscar nidos, es todo lo que puedo decir, no es la mejor forma de pasar el rato para una mujer que no sabe decir que no ni a los enanos. ¿Te acuerdas de Bob Spit? No era más alto que un niño y le hizo dos. Pero dos criaturas encantadoras, de veras, Fred Spit y Arthur. A veces me gusta más Fred y a veces Arthur. ¿Cuál te gusta más a ti, Organ?

———-ORGAN MORGAN
Oh, Bach sin ninguna duda. Para mí, siempre Bach.

———-SEÑORA ORGAN MORGAN
Organ Morgan, no has escuchado ni una palabra de lo que he dicho. Contigo, siempre órgano órgano…

———-VOZ PRIMERA
Y estalla en llanto, y, en medio de su salado aullar, ensarta ágilmente un pequeño pez plano y se lo pelicanea entero.

———-ORGAN MORGAN
Y luego Palestrina,

———-VOZ SEGUNDA
dice Organ Morgan.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Creo en la historia de mis pies

J.G. BALLARD

(Shanghái, China, 1930-Londres, Inglaterra, 2009)

Creo

Creo en el poder de la imaginación para rehacer el mundo, para soltar las riendas de la verdad dentro de nosotros, para demorar la noche, para trascender la muerte, para congraciarnos con los pájaros, para ganarnos la confianza de los locos.
Creo en mis propias obsesiones, en la belleza de los choques de autos, en la paz de los bosques sumergidos, en la excitación de las playas de vacaciones cuando están desiertas, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos de muchos pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.
Creo en el vuelo, en la belleza de las alas y en la belleza de todo lo que ha volado siempre, en la piedra arrojada por un chico con la misma sabiduría de los estadistas y de las parteras.
Creo en la inexistencia del pasado, en la muerte del futuro y en las infinitas posibilidades del presente.
Creo en los próximos cinco minutos.
Creo en la historia de mis pies.
Creo en los dolores de cabeza, en el aburrimiento de los atardeceres, en el miedo de los calendarios, en la traición de los relojes.
Creo en la muerte del mañana, en la fatiga del tiempo, en nuestra búsqueda de un tiempo nuevo dentro de la sonrisa de las azafatas en los ómnibus de larga distancia y dentro de los ojos cansados de los hombres que controlan el tránsito en los aeropuertos fuera de temporada.
Creo en la imposibilidad de la existencia, en el humor de las montañas, en el absurdo del electromagnetismo, en la farsa de la geometría, en la crueldad de la aritmética, en el propósito asesino de la lógica.
Creo en las adolescentes , en como se corrompen a sí mismas por la posición que adoptan sus largas piernas, en la pureza de sus cuerpos desarreglados, en los vellos púbicos que dejan en los baños de los telos mas infames.
Creo en la delicadeza de los bisturíes quirúrgicos, en la ilimitada geometría de la pantalla de cine, en el universo oculto dentro de los supermercados, en la soledad del sol, en la charlatanería de los planetas, en la repetitividad de nosotros mismos, en la inexistencia del universo y en el aburrimiento del átomo.
Creo en la muerte de las emociones y en el triunfo de la imaginación.
Creo en todas las excusas
Creo en todas las razones
Creo en todas las alucinaciones
Creo en todas las mitologías, recuerdos, mentiras, fantasías, evasiones
Creo en el misterio y en la melancolía de una mano, en la gentileza de los árboles, en la sabiduría de la luz. 


Versión sin datos
Cortesía de Tony Valdéz

jueves, 16 de noviembre de 2017

Pensamientos

Laura Forchetti 

(1964, Coronel Dorrego, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1964)

fasto

me regalaron
un repasador
con almanaque

no sé dónde ponerlo

-dije un almanaque en un repasador
ustedes también tienen uno
hermanas-

puedo colgarlo
como un cuadro kitch
en la cocina

o comprar
lápices indelebles
uno rojo
y uno negro
hacer círculos
en torno a los días

con el lápiz rojo
los días felices

pero es más fácil
aceptar
la condición utilitaria
de los objetos

entonces
seco los platos
como si creyera
que hoy es domingo
seis de enero
**
1.

con la chiquita prendida
a la teta
hermosa aún
como una manzana

y la segunda dormida
en el otro brazo
abrazada a un oso
que huele a jabón

repetís la tabla del nueve
para la mayor
y revisás
los cuadernos de la escuela

ponés el reloj
a las seis
y te metés en la cama
con la remera puesta
las medias
un libro de poemas

aunque te griten

revuelvas bolsillos
algo

o despedís a tu amiga
y la besás
-lloran un poco las dos-

cuando jurás
que es para siempre

te pagan una miseria
o tu cuerpo
no reza
ayuda ni amor

entonces
como matitas

cinco pétalos
tres colores
centro oscuro
del rojo al negro violeta
la cápsula de semillas

pensamientos

Inédito. Tomado de El poeta ocasional.
**
mientras camino

tres cosas pienso:
el sol que brilla
en mis canas
las cruza el viento
delante de mis ojos
como alas de insectos
agitadas

la  cabeza
blanca
de alfonsina

el bolso que revuelvo

sé que puse un lápiz
  allí adentro

Inédito, tomado de El infinito viajar

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Todo eso que perdimos todavía está vivo

Jimena Arnolfi 

(Buenos Aires, Argentina, 1986)

Maleza

Nos avanza el monte,
trae la espesura,
llega hasta la casa,
entrecruza las ramas,
enrosca lo bueno con lo malo.
Si ahora tirás el corazón
por la ventana,
caería sin ser visto,
se perdería rápido
entre árboles y arbustos.
No digas más nada.
Es difícil comulgar
con la naturaleza.
Volver hacia adentro,
arraigarse como el tala.
A veces el paisaje
se resiste a ser habitado.
Hoy trabajamos la tierra
y prendimos fuego la maleza.
Toda la noche miramos la brasa.
**
ADENTRO

Parezco un perro buscando un hueso.
Las palabras están enterradas cerca de la casa:
todo eso que perdimos todavía está vivo.

Cuánta cosa se descompone lentamente
para que exista el presente que es nada,
un relámpago que se agiganta.

Qué no daría por aceptar el cuerpo
que no cuestiona el despertar sin día,
la herida abierta a la altura del corazón.

Apenas acierta la calma del sentido.

De Hay leña. Ediciones Caleta Olivia. Buenos Aires. 2017.

martes, 14 de noviembre de 2017

La tormenta que chorrea sobre las hojas

Eugenio Montale

(Génova, Italia, 1896–Milán, id. 1981)

La tormenta

Les princes n’ont point d’yeux pour voir ces grand’s merveilles.
Leurs mains ne servent plus qu’à nous persécuter…
Agrippa D’Aubigné, À Dieu

La tormenta que chorrea sobre las hojas
duras de las magnolias los largos truenos
marzales y el granizo,
[los sonidos de cristal en tu nido
nocturno te sorprenden, del oro
que se ha apagado en los caobos, en el corte
de los libros encuadernados, arde aún
un grano de azúcar en el capullo
de tus párpados]

el relámpago que cristaliza
árboles y paredes y los sorprende en aquella
eternidad de instante –mármol maná
y destrucción– que dentro de ti esculpe
puertas para tu condena y que te liga
más que al amor a mí, extraña hermana–
y luego el desarraigo áspero, los sistros, el bramar
de los tamboriles en la fosa
el pisotear del fandango, y sobre
algún gesto que se devana…
Como cuando
te volviste y con la mano, desembarazaste
la frente de la nube de cabellos,

me saludaste– para entrar en lo oscuro.
***
Para terminar

Recomiendo a mis herederos

[si los hubiese] en materia literaria,
lo que ya es imposible, que hagan
una hermosa fogata con todo lo que atañe
a mi vida, a mis actos, a lo no hecho.
Yo no soy un Leopardi; dejo poco a las llamas
y es demasiado ya vivir al porcentaje.
Viví al cinco por ciento; no aumentéis
la dosis. Demasiado a menudo, en cambio llueve
sobre mojado.

Versión al castellano de Javier Sologuren

lunes, 13 de noviembre de 2017

Piensa en una persona de pie, sola en un cuarto

Anne Carson

(Toronto, Canadá, 1950)

Podrías 1

Si no eres la persona libre que quieres ser, busca un lugar donde puedas contar la verdad sobre ello. Contar cómo te va con todo. La franqueza es como una madeja que se produce a diario en el vientre, tiene que desenrollarse en algún lado. Podrías susurrar de cara a un pozo. Podrías escribir una carta y mantenerla guardada en la gaveta. Podrías escribir una maldición en una cinta de plomo y enterrarla para que nadie la lea por mil años. No se trata de encontrar un lector, se trata de contar. Piensa en una persona de pie, sola en un cuarto. La casa está en silencio. La persona lee un pedazo de papel. No existe nada más. Todas sus venas se pasan al papel. Toma la pluma y escribe en él unos signos que nadie más va a ver, le confiere así como una plusvalía,

y todo lo remata con un gesto

tan privado y preciso como su propio nombre.  

Traducción de Luis Moreno Villamediana
***
BREVE DISERTACIÓN SOBRE SYLVIA PLATH 

¿Viste a su madre en la televisión? Dijo cosas comunes, quemadas. Dijo me pareció un poema excelente pero me dolió. No dijo miedo de la selva. No dijo odio de la selva, selva salvaje mientras lloraba cortala de cuajo cortala. Dijo autogobierno dijo el final del camino. No dijo mientras tarareaba en medio del aire para qué viniste al corte.
**
BREVE DISERTACIÓN SOBRE VAN GOGH 

La razón por la que bebo es para entender el cielo amarillo el gran cielo amarillo, dijo Van Gogh. Cuando contemplaba el mundo veía los clavos que clavan los colores a las cosas y veía el dolor de los clavos.

Versiones de Ezequiel Zaidenwerg
***

Si el cuerpo es siempre profundo pero es aún más profundo en la superficie.
Si los condicionales son de dos tipos reales e hipotéticos.
Si estás empujando, empujando y luego comienza a arrastrarte.
Si la policía en esa ciudad quemase las manos de la gente con un soplete.
Si (cuerpos) muy oscuros o rojizos nadan allí.
Si después ella se sentara como haría una persona mayor, sin los pantalones puestos, confundida.
Si te adentras, si excavas, si te arriesgas a reconstruir.
Si el punto que durante años ha sido alimentado se aviva un poco.
Si la figura sentada empezara con una idea de interrogación.
Si hubiese una calidad de luz eléctrica muy fuerte.
Si tuvieses la idea de la interrogación.
Si la interrogación es un deseo de conseguir información que no se da ni se ofrece libremente.
Si enterrada sin dejar casi huella en lo oscuro de su energía sedente, dentro de tu cuerpo hay otro cuerpo a la deriva.
Si al principio sonara como lluvia.

Si tu defensa es perfecta fueron los árboles después de todo los que se alejaron.
Si los objetos no son sólidos.
Si no hay caras, si lo que tú interrogas no son caras.
Si el rojo te hace pensar en la suerte o en cómo opera la suerte.
Si los pies se cruzan de modo que se escurre, escurren (Cristo) las analogías.

Si como dice Artaud quien no huele una bomba cocida y un vértigo comprimido no merece estar vivo.
Si eliges qué deshacer, si sabes cómo tomar esa decisión.
Si la conduces hacia el agua.
Si le ofreces un regalo digamos un pensamiento de Pascal.
Si le das “fracciones infinitas de soledad” (Nabokov).
Si le da un poco de Artaud como “todos los escritos son mierda todos los escritores son cerdos”.
Si los condicionales son de dos clases posibles e imposibles.
Si ella se aleja deslizándose, si tú lo haces.
Si el rojo es el color del cliché.
Si el rojo es el mejor color.
Si el rojo es el color del dolor del arte.
Si Artaud es un cliché.
Si los artistas te dicen que el arte es anterior al pensamiento.
Si quieres saber cosas como dónde está exactamente esa pierna.
Si los caballos estuviesen agotados.
Si ella suplicara, si viniera a la mesa, si la secuencia no importa.
Si comienza, un hilillo, este fino y lento gotear de la mente.
Si quieres saber por qué el escurrirse afecta tus nervios.
Si quieres saber por qué no puedes alcanzar tus propias ideas bellas.
Si en cambio llegas al borde de lo pensable, que se filtra.
Si detienes las filtraciones con condicionales.
Si los condicionales son de dos tipos reales e irreales.
Si nada permanece.
Si ella espera junto a ella misma.
Si Miroslav nos advirtió del exceso de inteligencia de los animales de laboratorio.
Si cuidar de ella es la noche.
Si un enigma entrara en la habitación.
Si todos los demás enigmas lucharan por salir.
Si fuera de aquí la luz huyera de las copas de los árboles que se alzan sobre un muro de ladrillos de enfrente.
Si los condicionales son de dos tipos ahora es de noche y todos los gatos son pardos.
Si todas las víctimas de David exceden por decenas de miles a todas las víctimas de Saúl.
Si ellos no sienten el dolor igual que nosotros.
Si condujeras hasta aquí con juguetes en el asiento trasero.
Si escribieras una palabra en el suelo de la celda con gotas de agua y la videograbaras mientras se seca.
Si Vitrubio dice que ningún templo puede ser construido de manera coherente a menos que se arme exactamente como un cuerpo humano.
Si el rojo es el color de la letra cursiva.
Si la letra cursiva es una tentación para el pensamiento.
Si Freud dice que la relación entre mirada y lo que se desea conlleva seducción.
Si Vitrubio no habla sobre desmantelar los templos pero podemos suponer que el mismo canon es válido.
Si la seducción no está al servicio de nadie.
Si los condicionales son de dos tipos seducidos y despiertos.
Si no importa cómo te sostienes sobre uno no puedes ver al otro, no puedes rozar la médula del sueño, no puedes leer lo que era esa palabra.
Si “hipotético” aplicado a los condicionales quiere decir que la prótasis es falsa.
Si (por ejemplo) “no hubieras destruido el barómetro esto nos hubiera prevenido” implica que ahora estamos en medio de un temporal.
Si de hecho es una noche clara yo diría que casi implacablemente clara.
Si el condicional viene antes de condimento y condolencia.
Si no quieres recordar qué palabra era.
Si tu vida te desorienta (vida taimada).
Si la lluvia azota tu cara como las crines de todos los caballos de este siglo.
Si los condicionales son de dos tipos inscritos y dónde puedo escribir esto.

Tomado de Decreación. Vaso Roto. 2014.© Jeannette L. Clariond, de la versión al castellano.
Imagen: 
Anne Carson. Figura sentada con ángulo rojo (1988), por Betty Goodwin.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Como una fuente con el agua helada

Luis Rosales
(España, 1910-1992)

DE CÓMO VINO AL MUNDO LA ORACIÓN

De lirio en oración, de espuma herida
por el paso del alba silenciosa;
de carne sin pecado en la gozosa
contemplación del niño sorprendida;

de nieve que detiene su caída
sobre la paja que al Señor desposa;
de sangre en asunción junto a la rosa
del virginal regazo desprendida;

de mirar levantado hacia la altura
como una fuente con el agua helada
donde el gozo encontró recogimiento;

de manos que juntaron su hermosura
para calmar, en la extensión nevada,
su angustia al hombre y su abandono al viento.
**
CANCIÓN DONDE SE EXPLICA, BIEN EXPLICADO, QUE AL PRONUNCIAR UNA SOLA PALABRA PUEDES HACER TU BIOGRAFÍA
A Dámaso Alonso

La palabra que decimos
viene de lejos,
y no tiene definición,
tiene argumento.

Cuando dices: nunca,
cuando dices: bueno,
estás contando tu historia
sin saberlo.

martes, 7 de noviembre de 2017

Total los pies son iguales a la cabeza

Cinzia Marulli 

(Roma, Italia, 1965)

Los pies

Necesitamos un poco de tinta
para manchar este blanco
un pincel de negro para cubrir
la apariencia, podríamos usar
también un betún para calzado
que se seca siempre porque nadie lo usa.
Total los pies son iguales a la cabeza
con los dos se pueden hacer muchos viajes
sólo que los pies andan despacio, hacen pasos lentos,
la cabeza, en cambio, corre veloz
allí donde nadie puede llegar.
**
Relato

Subí a la montaña más alta
porque quería volar
el viento estaba suave y debajo de mí las tierras salvajes
me esperaban ‒verdes y grávidas
me puse al borde del precipicio
esperando que me crecieran las alas
estuve allí
hasta que el pelo se me puso blanco
pero las alas no habían crecido aún
luego dejé de esperar
y me lancé al vacío con los brazos abiertos
y los ojos cerrados
en ese momento todos mis sueños se estremecieron
alarmados  se esforzaron mucho
se transformaron ellos mismos en alas
y me llevaron lejos hasta rozar las briznas
de las hierbas
luego se fueron haciéndome caer
al centro del gran lago.

El agua me acogió trasparente y virgen
y en ella lavé mi dolor.

Versiones de Emilio Coco.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Por qué no explico

EDGAR BAYLEY

(Buenos Aires, Argentina, 1919 -1990)


Abrir la puerta -
me pregunto
y es una pregunta inmoral
si servirá de algo abrir esa puerta
que da al patio
a la tierra
al viento del mundo
a los pasos de la gente
me pregunto
si servirá de algo escribir
a estas horas de la noche
en el silencio de mi habitación
con la puerta cerrada
sería tan sencillo
me digo
abrir por fin la puerta
y asomarme y mirar
dejando que me lleven
los pasos y la sombras del camino
me pregunto si servirá de algo explicar
por qué no explico
cuando tanta palabra y confidencia
intentaron traducirme
y ponerme al descubierto
si servirá de algo abrir la puerta
me pregunto
y andar por el patio
por el mundo entre la gente
abrir de par en par la puerta
para que todo pueda cumplirse
como la hoja de un cuchillo al extremo de un puente
como la red y el roble que salvan la alegría al final del espectáculo
como el canto de las aguas y el susurro de la siesta
como la playa en sombras y el lecho infinito de los amantes reencontrados
para que todo pueda cumplirse
la luz la noche la inocencia
el nombre que pasa entre las ramas
la puerta se abrirá enteramente
se abrirá por fin la puerta
por si alguno
quiere volver a entrar o salir
o curiosear entre mis cosas
o esperarme mientras vuelvo
y si tardo y no regreso
salir al viento
y olvidarme

sábado, 4 de noviembre de 2017

Pero déjenme pensar

Alejandra Bosch

(Ciudad de Santa Fe, Argentina, 1967. Vivió en Brasil durante 10 años hasta el 2000) 

Las únicas bendecidas son las plantas.
Y no hablo, de esas ceremonias huecas
inventadas
digo agua y luego savia.
Y sol secando el charco
sacudiendo alas y abriendo
pimpollos
haciendo más verde
todos los verdes.
Que las ciudades se inundan
lo sabemos
y que navega la basura
y que hay niños en peligro.
Pero déjenme pensar
en esta lluvia
como el gran regalo
del cielo.

Para Valeria Cervero
Tomado de su Facebook.

viernes, 3 de noviembre de 2017

El Elemento de fuego pronto es anulado

Guillermo Boido

(Buenos Aires, Argentina; 1941-id., 2013)

Y la nueva Filosofía lo pone todo en duda,
El Elemento de fuego pronto es anulado;
El Sol se pierde, y la Tierra, y no hay ingenio de· hombre
Que pueda dirigirle hacia donde pueda buscado.
y libremente hqmbres confiesan que este mundo se acaba,
Cuando en los Planetas y el Firmamento
Buscan otros nuevos; luego ven que éste
Se ha deshecho hasta sus Atomos.
Todo está en pedazos, perdida toda coherencia;
Todo abasto y toda relación:
Príncipe, Súbdito, Padre, Hijo, son cosas olvidadas,
Pues cada quien piensa que debe
Ser un Fénix, y que entonces podrá no ser
Nada de aquello que es, pero ¡qué!
An Anatomíe 0f the World,
JOHN DONNE (J611)

Encerraos con un amigo bajo cubierta en la sala más espaciosa de un gran navío y llevad allí algunas moscas, mariposas y similares animales voladores pequeños; también llevad un gran recipiente de agua con unos pececillos en él; aprestad también un vaso alto para dejar caer gotas de agua en otro receptáculo de cuello angosto. Ahora, con el barco en reposo, observad con diligencia cómo aquellos pequeños animales voladores vuelan en todas direcciones; veréis que los peces vagabundean indiferentes hacia. cada parte de! recipiente, y las gotas que caen entrarán en el receptáculo colocado abajo ... Cuando hayáis observado esto, poned al barco en movimiento con la velocidad que gustéis (siempre que el movimiento sea uniforme y no variable); no percibiréis ni e! menor cambio en ninguna de las cosas nombradas, ni podréis determinar si el navío se mueve () se detiene por los hechos correspondientes a vuestra persona ... y si me preguntáis la razón de estos efectos, os diré ahora: "Porque el movimiento general del barco se comunica al aire y a todo lo que está contenido en él, y no es contrario a sus tendencias naturales, sino que indeleblemente se conserva en ellas.
Dialogue on the Two Great World Systems. traducción de Salusbury revisada por G. de Santillana (Chicago: University of Chicago Press, 1953).
**
En una devastadora serie de argumentos en favor de la revolución. y rotación de la Tierra, Galileo (en la persona de Sagredo) concluye:
SAGR.: Si en la totalidad de los efectos que en la Natura pueden depender de movimientos semejantes, de allí debieran seguirse en una hipótesis exactamente todas las mismas consecuencias que en la otra. Yo estimaría, a primera inspección, que aquél que considerara más racional hacer que se mueva todo el Universo para impedir que la Tierra se mueva, es menos razonable que, quien encontrándose en lo alto del domo de vuestra Catedral de Florencia, para contemplar la ciudad y los campos que la rodean, desease que todas las cosas giraran para no tener que molestarse en volver la cabeza. Y sin duda las conveniencias que obtendría de esta posición tendrían que ser muchas y grandes para equipararse en espíritu y para superar este absurdo en tal forma que fuese más creíble que el anterior. Pero tal vez Aristóteles, Tolomeo y Simplicio deban encontrar destas
ventajas allí, que harían bien en comunicarnos, si es que las hallo, de otra manera, más valdría que declarasen que no las hay ni las puede haber.

Galileo concluyó el Diálogo con lo que se ha conocido como "el argumento
de Urbano VIII":
Bien:sé que si yo preguntara si Dios en su infinito poder y sabiduría hubiese podido conferir al elemento acuático su observado movimiento de reciprocidad utilizando algunos otros medios ... vosotros dos replicaríais que habría podido, y habría sabido cómo hacer esto de mil maneras que son inimaginables para nuestros;espíritus. De esto yo concluyo que, siendo así, habría sido excesiva audacia de parte de cualquiera en limitar y restringir el poder y la sabiduría divinos a algún capricho particular suyo.
 Dialogue Concerni»g the Two Chief World Syslems, Stillman Drake, trad. (Berkeley: Universíty of California, 1967)

Con este argumento, no decisivo e incongruente en vista del tenor de lo anterior, Galileo pudo afirmar que había obedecido las órdenes del Papa. y sin embargo, no engañó a nadie. La respuesta a la publicación del Diálogo fue inmediata y decisiva. La obra fue prohibida y poco más de un año, des· pués, Galileo se encontraba ante la Inquisición de Roma. Esto significó el fin de su papel como defensor y propagandista. Aunque mantuvo una vasta correspondencia y fue visitado por Hobbes y Milton, se le permitieron pocas visitas y se le prohibió enseñar. No debía publicar nada. Por esta razón, su gran documento científico, las Dos Ciencias Nuevas, está enteramente consagrado a la estática y la dinámica y fue publicado en Holanda. En 1744, la Iglesia autorizó que volviera a publicarse el Diálogo, pero con "correcciones"; había que llegar al año de 1822 antes de que se levantara por completo la prohibición que pesaba sobre sus obras. 

De Guillermo Boido. Noticias del planeta Tierra. Galileo Galilei y la revolución científica. AZ editora. 1998.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Swift insistió muchas veces en que el ser humano debía ser razonable

Guillermo Boido
(Buenos Aires, Argentina; 1941-id., 2013)


Introducción
La conocida y despiadada sátira que Jonathan Swift (1667-1745) destinó a las instituciones
científicas de su época puede ser considerada como la primera manifestación
crítica sistemática a la nueva ciencia europea, por entonces en desarrollo, y particularmente
a sus supuestas y jactanciosas aplicaciones. El irlandés Swift, hombre de dos
mundos, Inglaterra e Irlanda, fue testigo de innumerables calamidades políticas y bé-
licas, de cuanta muestra de corrupción, superficialidad y arrogancia dominaba la escena
pública inglesa de su época, de la condición infrahumana en la que estaban sumidos
sus desposeídos compatriotas. Dio cuenta de ello, sin tapujos, en innumerables
páginas satíricas, a veces de una tensión insoportable, que no tienen parangón en la
historia de la literatura inglesa y quizás universal, y destinó algunas de sus diatribas
más lapidarias a las arrogantes pretensiones de las instituciones de la ciencia de su
tiempo y en particular las de la Royal Society. Su carácter de cristiano practicante y ministro
anglicano no le impidió escribir: “Tenemos bastante religión para hacernos
odiar, pero no la suficiente para hacer que nos amemos los unos a los otros”. Su azarosa
vida lo convirtió, en su vejez, en un misántropo sin remedio. Pero veamos de qué modo
expresa Swift sus críticas a la actividad científica de entonces y, en ese contexto, analicemos
la pertinencia de las mismas. Por razones de tiempo, nos remitiremos exclusivamente
a las afirmaciones que pone en boca de su inmortal personaje, el capitán Gulliver,
en el transcurso de dos de los remotos países que visita.
(...)
1 GULLIVER EN LAPUTA Y BALNIBARBI
Swift publicó su libro Viajes por diversos países remotos del mundo (conocido hoy simplemente como Los viajes de Gulliver) en 1726, un año antes de la muerte de Newton. El capitán Gulliver es rescatado de un inhóspito paraje en el que se ha refugiado luego de que su navío fuese capturado por piratas, por los habitantes de una enorme isla voladora. Allí se encuentra el reino de Laputa, que constantemente se mantiene en las alturas y ejerce dictatorialmente el control político sobre el país continental de Balnibarbi. La referencia a Inglaterra e Irlanda es manifiesta. Swift, quien conocía bastante bien el castellano, al igual que su personaje, tildó en más de una ocasión de prostituta a Inglaterra. En Laputa predomina el cultivo de la matemática, que se corresponde con el creciente interés de la época por las obras de Descartes, Galileo, Leibniz y Newton, este último ya deificado en Inglaterra en la época en que Swift publicó sus Viajes. La nueva ciencia newtoniana era recibida con beneplácito por gobernantes y teólogos porque mostraba la existencia en la naturaleza de un orden establecido y guiado por la providencia divina, lo cual legitimaba a su vez la necesidad de armonía y estabilidad social que sólo podían garantizar la monarquía y la Iglesia. La conexión entre matemática y música, la otra afición de los habitantes de Laputa, refleja la convicción, en tiempos de Swift, de que cada una a su modo expresaba la perfección de verdades eternas.
Los intereses de los laputenses son enteramente teóricos; ignoran cuanto atañe al mundo cotidiano, al testimonio de los sentidos y a las cuestiones prácticas. De allí que las viviendas de Laputa sean desastrosas, pues las indicaciones que se dan a los obreros, por demasiado abstractas, son incomprensibles para ellos. Los laputenses tienen un ojo vuelto hacia adentro y el otro dirigido hacia el cenit porque se hallan completamente absorbidos en sus meditaciones matemáticas y en el estudio de los astros, lo cual obliga a los pudientes a disponer de la asistencia de un sirviente, el sacudidor, para impedir que caigan en un precipicio o choquen contra un poste cuando transitan por la calle. La belleza de una mujer es descrita con el recurso a rombos, círculos, paralelogramos o elipses, y los alimentos se presentan en la mesa tallados en forma de figuras geométricas, tales como cilindros y conos. Maliciosamente, Swift hace decir a Gulliver que las mujeres de los laputenses, mientras éstos se hallan sumidos en sus profundas reflexiones, otorgan sus favores sexuales a los extranjeros incluso en presencia de sus maridos.
Conducido Gulliver al devastado y sojuzgado país continental de Balnibarbi, se lo lleva a su capital, Lagado, y allí se le permite visitar la Academia de Proyectistas, cuya fecha de fundación, y no por azar, Swift hace coincidir aproximadamente con la de la Royal Society. Allí los científicos se empeñan en llevar a cabo tareas tales como la extracción de la luz de los pepinos para ser almacenada y empleada durante el invierno, el ablandamiento del mármol para la fabricación de almohadas, la reconversión de excrementos humanos en el alimento original o el reemplazo de los gusanos de seda por arañas, porque, como se le explica a Gulliver, ellas no sólo producen el hilo sino que además saben tejer. Este proyectista confía en que, alimentadas con moscas de colores diversos, las arañas habrán de producir tejidos igualmente coloridos. Mientras un arquitecto desarrolla el proyecto de construir edificios comenzando por el tejado, otro investigador se halla abocado a la obtención de fármacos destinados a combatir la corrupción de los gobiernos y de la administración pública. En la sección de Artes y Ciencias Sociales, el viajero encuentra a los diseñadores de una "máquina literaria" destinada a producir secuencias de palabras al azar, de tal modo que, con ella, como se le dice a Gulliver, "la persona más ignorante será, por un precio módico y con un pequeño esfuerzo muscular, capaz de escribir libros de filosofía, poesía, política, derecho, matemática y teología sin precisar genio ni estudio". Gulliver recoge también algunas sugerencias para simplificar la lengua a fin de perfeccionarla, tales como el proyecto de suprimir todas las palabras sustituyéndolas por cosas.


El embate de Swift no está dirigido contra la ciencia misma, sino contra las prácticas que bajo el falaz rótulo de “ciencia” encubrían formas diversas de palabrería, petulancia, pretensiones desmedidas, extravagancias y seudociencia. En modo alguno puede ser concebido como un enemigo de la auténtica ciencia. Ya hemos señalado que aprobaba sin tapujos el programa utilitarista de Bacon, cuya corrupción y descarrío denunciaba. Escribió, con palabras que atribuye al rey de Brobdingnag, que la ciencia es de mayor utilidad que la política: “quien pudiera hacer crecer dos espigas de grano o dos
briznas de hierba en un trozo de terreno donde anteriormente sólo crecía una, merecería
el agradecimiento de la humanidad y haría un servicio más substancial a su país
que toda la casta de políticos juntos”. De haber adherido Swift al optimismo de la Ilustración,
quizás hubiese podido advertir en mayor medida todo aquello que razonablemente
la ciencia podría hacer en el futuro por el mejoramiento de la situación humana.
Pero era Jonathan Swift, y no pudo (ni quiso) dejar de testimoniar su compasión
por un mundo sufriente ni denunciar a los poderes capaces de devastar al ser humano bajo el estandarte del “progreso”. No podía, por tanto, aprobar la proclamada y no todavía comprobada certeza de los cultores de la recién nacida nueva ciencia en cuanto a sus poderes redentores de la
condición humana.
El viaje a Laputa y Balnibarbi es una forma temprana de ciencia ficción en la tradición pesimista que habrían de encarnar más adelante las obras de Wells o de Orwell. Pues Swift señaló claramente el
riesgo de depositar una exagerada fe en las posibilidades liberadoras de la ciencia,
al margen de cuánto hipotéticamente podía esperarse de ella para el mejoramiento de la sociedad. Percibió, mucho antes de que otros lo hicieran, la dualidad y ambivalencia de los usos del conocimiento para la prosperidad o bien para la degradación de la humanidad, es decir, la conexión de los problemas de la filosofía natural con los de la filosofía moral.
La gran metáfora que nos presenta en el Tercer Viaje consiste en que la tecnología que ha permitido construir la isla voladora acaba siendo a la vez el instrumento por medio del cual los laputenses
oprimen políticamente al reino de Balnibarbi.
Swift insistió muchas veces en que el ser humano debía ser razonable, y que sus esfuerzos debían a la vez ser útiles y amparados por un sentido moral, pero halló muy poca utilidad y moralidad en la ciencia de su tiempo. En el mismo sentido, Pilar Elena destaca que, en la Academia de Lagado, Swift satiriza una manifestación del capitalismo de principios del siglo xviii, la aparición de estos “proyectistas”: “La especulación ya no es aquí la reflexión ‘etérea’ de los laputenses, sino la actividad que persigue una rentabilidad económica: los proyectistas de Lagado no ponen en manos del Estado sus inventos, sino que esperan de ellos el beneficio económico individual, y sus proyectos,
como ocurría en la realidad, abarcan los más diversos campos, desde las ciencias naturales y las técnicas aplicadas, a la economía y la política” (Elena, 2000).
En síntesis, Swift no estuvo dispuesto a separar las consideraciones morales de las abstracciones,
de los dudosos logros y de las condiciones de la producción científica de su época. Tal separación, a su juicio, podría desembocar en catástrofes irremediables.
Y es innecesario señalar que el tiempo le ha dado la razón.

De Guilllermo Boido. Ciencia, tecnología y ética en los orígenes de la ciencia moderna: el caso de Jonathan Swift. Scientiae Studia, 2006.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char